Los recientes terremotos que afectaron a Venezuela han generado un cambio en las relaciones diplomáticas entre Caracas y varios gobiernos que mantenían tensiones con el país. Estados Unidos, Chile, Argentina, El Salvador, Israel y Canadá han anunciado el envío de ayuda humanitaria y equipos de rescate, estableciendo canales de comunicación directos con Delcy Rodríguez, encargada interina de Venezuela, para coordinar la asistencia en las zonas afectadas.
Este acercamiento ocurre tras un periodo de profundo aislamiento internacional, derivado de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. Los resultados oficiales, que otorgaron la victoria al ex dictador acusado de narcoterrorismo, fueron cuestionados por múltiples naciones, lo que resultó en la ruptura de relaciones y la expulsión de personal diplomático. La situación se intensificó tras la captura del ex dictador acusado de narcoterrorismo en enero pasado por parte de tropas estadounidenses, evento que precedió al reconocimiento de Delcy Rodríguez, encargada interina de Venezuela, por parte de la administración de Donald Trump.
La respuesta ante la catástrofe ha priorizado la cooperación sobre la confrontación política. Argentina, tras la expulsión de su personal diplomático hace dos años, ha desplegado una misión consular humanitaria y equipos de brigadistas. Por su parte, el presidente de Chile, José Antonio Kast, mantuvo comunicación telefónica con Delcy Rodríguez, encargada interina de Venezuela, para coordinar el apoyo, mientras que autoridades chilenas calificaron la situación como una oportunidad para mejorar las relaciones bilaterales.
El Salvador, a pesar de las tensiones previas relacionadas con la deportación de ciudadanos venezolanos, también ha ofrecido asistencia directa tras una conversación entre el presidente Nayib Bukele y Delcy Rodríguez, encargada interina de Venezuela. Asimismo, Canadá ha anunciado ayuda humanitaria, planteando a su vez un debate interno sobre la importancia de mantener representación diplomática para la atención de emergencias.
Los sismos, registrados el pasado miércoles con magnitudes de 7,2 y 7,5, han dejado un saldo oficial de 1.450 fallecidos y al menos 3.150 heridos. La magnitud de la devastación requiere una movilización de recursos significativa, lo que convierte a la asistencia internacional en un factor determinante para las labores de reconstrucción. La ilegítima Asamblea Nacional, por su parte, se mantiene observando el desarrollo de estas gestiones mientras el país enfrenta el desafío de la recuperación tras el desastre natural.
